Paz

Mis queridos amigos, espero que esta temporada navideña haya estado llena de alegría para ustedes.

Espero que te hayas conectado con familiares y amigos, pero que también hayas encontrado tiempo para una reflexión tranquila y un crecimiento continuo para convertirte en la persona que quieres ser.

Las semillas de todo cambio positivo comienzan con el proceso creativo de autorreflexión y creación de visiones. Puede comenzar con la simple pregunta: “¿Quién quiero ser y cómo quiero expresar eso en mi vida?”

Ofrécete ese regalo de tiempo esta semana para ir a tu interior y hacer las preguntas importantes que facilitan el crecimiento. Es el regalo más valioso que recibirás.

A pesar de las bendiciones que me rodean en estas vacaciones, la presencia de mi familia y amigos, la calidez de mi hogar, la alegría que siento al conectarme con cada uno de ustedes, los trágicos eventos recientes en Newtown nunca están lejos de mis pensamientos. Estoy seguro de que sientes lo mismo. Un pedazo de mi corazón se sienta con los padres de esos hermosos niños. Rezo para que, con el tiempo, encuentren la paz. Rezo para que su pérdida facilite la paz.

Parte de mi introspección personal esta semana se centrará en la paz: cómo puedo sembrar las semillas de la paz en mi vida diaria, a través de mis palabras y acciones. Puede que no podamos impactar la violencia y el odio que nos rodea, pero podemos ser reflejos de la paz que anhelamos en el mundo. En el espíritu de paz, me gustaría compartir esto con ustedes. . .

PAZ INCREÍBLE de Maya Angelou

En nuestra alegría, creemos escuchar un susurro.
Al principio es demasiado suave. Entonces sólo la mitad escuchó.
Escuchamos atentamente mientras cobra fuerza.
Escuchamos una dulzura.
La palabra es Paz.
Es ruidoso ahora.
Más fuerte que la explosión de bombas.

Temblamos con el sonido.
Estamos encantados con su presencia.
Es lo que hemos anhelado.
No sólo la ausencia de guerra. Pero la verdadera Paz.
Armonía de espíritu y consuelo de cortesías.
Seguridad para nuestros amados y sus amados.

Nosotros, ángeles y mortales, creyentes y no creyentes,
Mire hacia el cielo y pronuncie la palabra en voz alta.
Paz. Nos miramos, luego dentro de nosotros mismos,
Y decimos sin timidez ni disculpa ni vacilación:

Paz, Mi Hermano.
Paz, Hermana Mía.
Paz, Alma Mía.

Deseando a cada uno de ustedes una paz increíble esta Navidad y durante todo el año que viene. Gracias por compartir sus vidas conmigo.

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